La depresión en las personas mayores es un trastorno del estado de ánimo y de las emociones. Las emociones normalmente cambian y sus 2 grandes variaciones son la tristeza y la alegría.

Es una enfermedad que está relacionada con una disminución en la serotonina, que es un neurotransmisor que regula las emociones de bienestar y el sueño; provocan un cambio en su energía, y se ve reflejado en una serie de alteraciones en las que dominan los sentimientos de tristeza y baja de la voluntad.

Esta enfermedad en las personas mayores es un problema generalizado, pero no es una parte normal del envejecimiento. Con frecuencia, no se reconoce ni recibe ningún tratamiento.

A medida que envejecemos, solemos enfrentarnos a cambios importantes que pueden aumentar el riesgo de depresión. Estos cambios pueden incluir:

  • Problemas de salud. La enfermedad y la discapacidad, el dolor crónico o severo, el deterioro cognitivo o padecer enfermedades pueden contribuir a la depresión.
  • Soledad y aislamiento. Factores como vivir solo, un círculo social cada vez menor debido a muertes, disminución de la movilidad debido a una enfermedad o pérdida de privilegios (como, por ejemplo, conducir) pueden ayudar a desencadenar la depresión.
  • Reducción del sentido de propósito. La jubilación puede traer consigo una pérdida de identidad, estatus, autoconfianza y seguridad financiera y aumentar el riesgo de depresión.
  • Miedos. Estos incluyen el miedo a la muerte, así como la ansiedad por problemas financieros o problemas de salud.
  • Duelos recientes. La muerte de amigos y familiares, o la pérdida de un cónyuge o pareja, son causas comunes de depresión en personas de la tercera edad.