El término demencia se refiere a un conjunto de síntomas que se caracterizan por un deterioro progresivo de las funciones cognitivas. Y senil hace referencia a la edad avanzada. Por ello, el término demencia senil se aplica a la demencia que se produce en las personas mayores. Sin embargo, su uso es más bien popular debido a que no existe el término médico.

La demencia es un trastorno que a menudo se produce en personas mayores, porque con el paso de los años las neuronas se van deteriorando. Pueden ser más lentos comprendiendo palabras, manteniendo conversaciones, en sus movimientos o, incluso, tener pequeños despistes, pero eso no significa que todas las personas mayores sufran de demencia.

Síntomas de la demencia

La demencia en las personas mayores se caracteriza por la pérdida progresiva e irreversible de la memoria, el pensamiento, el habla, el entendimiento que afectan a la capacidad de comunicarse y de realizar tareas cotidianas. Los cambios de personalidad y comportamientos también son habituales.

  • La memoria es uno de los primeros síntomas que aparecen en las personas con demencia. En una primera fase se puede confundir con pequeños despistes, pero poco a poco se van agravando. Puede cocinar, pero luego se olvida de servir. Con el avance de la enfermedad además de afectar a los hechos recientes, influyen también sobre conocimientos arraigados en la memoria a largo plazo como son los nombres de familiares.
  • El lenguaje se ve afectado, al principio por la dificultad de recordar el nombre de objetos, encontrar la palabra adecuada o mantener una conversación. Posteriormente, se añaden los problemas para pronunciar palabras terminando con una incapacidad de hablar.
  • El pensamiento se va dificultando con el tiempo, la capacidad de realizar cálculos o trabajar con situaciones complejas disminuye. Su capacidad de comprender está alterada por lo que en muchas ocasiones se producen malentendidos
  • Los cambios de personalidad es otro rasgo característico de la demencia. El paciente al principio tendrá cambios de conducta que en ocasiones serán inapropiadas, algunos rasgos de la personalidad se pueden agudizar llegando a causar problemas: enfados, respuestas groseras, un afán desbordado por tener razón, etc. Pero con el avance de la enfermedad sus cambios serán más frecuentes llegando a ser agresivos, irracionales y conflictivos.
  • La desorientación es algo esporádico en las primeras fases llegando a agravarse poco a poco. Al principio, podrán tener la sensación de que se han perdido, pero enseguida reconocerán el lugar o recordarán donde van. Con el avance de la enfermedad su desorientación será tanto espacial como temporal: no sabrán donde van, de donde vienen, donde están, si es martes o jueves, o si es la hora de merendar o cenar, etc.
  • Las tareas cotidianas que al principio de la enfermedad no representan un problema, son cada vez más complicadas de realizar. Necesitan ayuda para vestirse, calzarse, comer, ir al baño, etc. Esas complicaciones más otras derivadas del resto de problemas provocan que vaya descuidando su higiene. El paciente con demencia poco a poco va perdiendo independencia llegando a necesitar ayuda para llevar a cabo cualquier tarea. Al final de la enfermedad suelen estar encamados o sentados en el sofá, no pueden moverse.
  • Las funciones motoras no tienen un deterioro por un problema físico per sé. La capacidad de moverse en el paciente con demencia se ve disminuida por la incapacidad de coordinar los movimientos que dificulta que se realicen y favorece la pérdida de musculatura y la atrofia.

La demencia es una enfermedad progresiva que tarda en manifestarse debido a que la evolución es lenta. Es un trastorno que solo se cura cuando ha sido causada por un agente externo como otra enfermedad o un fármaco. Por lo tanto, es irreversible. Según progresa la enfermedad los síntomas que padece el paciente se van agravando hasta que es un enfermo totalmente dependiente y con necesidad de cuidados especiales.